Confidente999

Alzo mi copa

No me gusta prometer

lo que no voy a cumplir.

Prefiero, si es menester,

callar y saber oír.

En ese orden de cosas,

dilato a tope las fosas

nasales de la conciencia

y alzo mi copa por esos

valientes que cada día

rompen con todos los nexos

revestidos de ironía

en pos de la conveniencia.

 

Tampoco resulta extraño

encontrarse a garifaltes

escondidos en el baño

sentados sobre el esmalte

donde cobijan las sobras

excretadas por las obras

de sus pérfidos amaños;

son los que marcan la pauta

de la propiedad privada

y montan una sentada

con su perro y con su flauta.

 

Y qué decir de los seres

de luz que ostentan poder

repartiendo los deberes

y derechos por doquier,

designando a su albedrío

el valor del alquiler

de lo tuyo y de lo mío.

Y lo suyo es solo suyo,

y lo mío es del Estado;

lo tuyo no siempre es tuyo...

¡Arriba el proletariado!

 

Si se ven en un aprieto,

no les falta la insolencia

para mostrar su indecencia

con sus reales decretos

que se sacan de la manga:

es un proyecto de ley

del gobierno que le tanga

al pueblo manso en su grey.

Al grito de SÍ SE PUEDE,

se dirigen a su tropa

desde el atril de la sede,

de la calle y la farlopa.

Repiten la misma idea

a base de verborrea,

de puño en alto y consigna

para que un tonto se crea

que su conciencia es más digna.

 

Y si quieres ser mi socio,

hablemos del porcentaje

y cerramos el negocio.

No se trata de un chantaje;

ahora se llama consorcio.