Quedé estupefacto,
muchos vadenes,
una calle que bordea
un polígono industrial,
un patín reciente, eléctrico,
quise ensayar el camino
a donde una entrevista,
mañana, necesito trabajo,
cubano de Matanzas
en Sevilla, un mundo nuevo,
precioso, sin limitaciones
de lo básico, supermercados
con todo lo habido y por haber...
Perdí el conocimiento
unos minutos, dijeron,
un rasguño en el codo, sangre
en la acera, creo, dos agentes
de policia, de patrulla, en coche,
se me acercaron con sus gorras
y su pose impositiva, ¿estás bien?
sí, qué rasguño, voy al ambulatorio
aquí cerca, te llevo, cómo estás,
mejor, ¿qué decía mientras
perdí el conocimiento? no lo sé,
cuando llegué ya volviste, vaya,
y mi amigo, bien, me dijo
que te diera un beso, ya lo llamaré
después, qué caída más tonta,
descansaré todo lo posible
para la entrevista, sí, descansa,
aquí te dejo, me alegro de conocerte,
y yo.