RIVAS JOSE

Paraíso en la Tierra Plana

Respondo a tu susurro de la noche,

cuando el sol ya despierta en la ventana,

sin buscar adornos ni derroche.

 

​Te contemplo en la luz de la mañana,

recorriendo el espacio tan sereno

de esta humilde tierra firme y plana.

 

​Un café compartimos en el seno

de un día que comienza cotidiano,

donde todo lo cotidiano es bueno.

​

Me levanto a tu lado, fiel caballero,

dispuesto a proteger tu andar tranquilo

en este plano mundo que prefiero.

 

​Acomodo tu tazón sin un estilo

que no sea el afecto más sincero,

mientras la rutina toma su hilo.

 

​Verte despertar es lo primero

que le da sentido a mi jornada,

mi dama de amor puro y verdadero.

 

Tu largo cabello castaño cae despacio

sobre tus hombros en la luz primera,

llenando de calma nuestro espacio.

 

​Se desliza tu pelo en la ribera

de tus espaldas, suave y despeinado,

como un trazo perfecto en la madera.

 

​Paso mis dedos por tu lado,

admirando el castaño de tu brote,

sintiéndome un hombre afortunado.

​

No busco estrellas ni metaforizar

el pan sobre la mesa ni el desayuno,

prefiero la certeza de mirar.

 

​La realidad de vernos uno a uno,

conversar de las cosas del trabajo

sin ocultar detalle ni ninguno.

 

​Sentar las bases desde abajo,

en esta tierra llana que pisamos,

sin cuentos ni dobles atajos.

 

Las mañanas matutinas traen la suerte

de ver la luz entrar por la cortina,

y en la simpleza de tenerte.

 

​Estar contigo en esta rutina

convierte cada hora en un regalo,

una certeza que nunca termina.

 

​A tu lado nada se siente malo,

el horizonte plano se despliega

como un camino recto que señalo.

​

Este mundo que pisamos tan certero

es el paraíso que habitamos juntos,

donde me entrego como tu caballero.

 

​Atendiendo los simples asuntos,

compartiendo las tareas del hogar

y resolviendo juntos los puntos.

 

​Es en lo real donde quiero estar,

sin ilusiones lejanas ni ficciones,

solo en la dicha de poderte amar.

​

Tu noche clara ya encontró respuesta

en este amanecer de luz sencilla,

donde el amor verdadero se manifiesta.

 

​Mi dama de castaña cabellera que brilla,

aquí me tienes, firme y presente,sentado junto a ti en la silla.

 

​Viviendo este paraíso diariamente,

en nuestra tierra plana y verdadera,

amándote hoy y siempre francamente.

 

 

RIVAS JOSE 

Barinas Venezuela 

08-10-2026.