El amor siempre fuiste tú
mirando fijamente
aquello que querías.
No, no la amaste;
no pudiste amarla,
ni poseerla, ni nada.
Sólo tocaste algo
un poco de nada
un poco de piel
un casi destello
una fugaz ilusión
una emoción
qué se esfumó.
Hoy al verla, lo supe,
nunca la amé.
El amor siempre
estuvo en mis ojos,
los ojos que la adoraron
y hoy ya no la pueden
mirar con ese amor.
Se acabó, lo demás
es silencio.