No es que me quiera ir, ni que haya querido alejarme. Mi situación es más enredada que una mata de chinola, y aunque intente explicarla, a veces ni yo mismo logro entenderme.
Eres una mujer que no tiene comparación, dulce, trabajadora, encantadora, atenta y llena de tantas maravillas que hasta las constelaciones parecen quedarse pequeñas a tu lado.
Extrañaré tus caricias, el calor de tus manos sobre mi rostro, tu mirada, tu sonrisa y esos pequeños momentos que hicieron que mi vida fuera diferente.
Tú mereces algo mejor que yo, y por eso hoy dejo libre tu camino. Me marcho lejos, a un lugar donde quizás ni yo mismo pueda encontrarme. Quise hacerte feliz, quise entregarte todo de mí, pero hoy comprendo algo que me duele, quizás nací para caminar solo, acompañado únicamente por mi silencio y mi soledad.
No quiero amargarle la vida a una mujer tan especial como tú. No quiero que mis problemas, mis heridas y mis circunstancias terminen apagando la luz que llevas dentro.
No diré que algún día encontraré a alguien como tú, porque sé que eso no pasará. Nadie será como tú, porque nadie podrá ocupar el lugar que dejaste en mi corazón.
Por eso quizás me quede con el silencio, con mis recuerdos y con estas lágrimas que nacen de saber que ya no podré abrazarte como antes, ni verte cada mañana despertar.
Pero aunque me duela, creo que es lo mejor para ti. Por tu tranquilidad, por tu bienestar y por la felicidad que mereces. Me marcho, aunque una parte de mí quiera quedarse. Me alejo, aunque mi corazón se resista.
Y si algún día logras olvidarme, no te sientas culpable. Solo recuerda que hubo alguien que te quiso profundamente, que vio en ti algo extraordinario y que, aun amándote, decidió dejarte libre.
porque a veces amar también significa tener el valor de soltar a la persona que más queremos.