Cada encuentro
se me antoja como el primero.
De nuevo vuelvo a sentir
el nerviosismo
que se apodera
de mi cuerpo
y de mi razón.
Cuando me tomas de la mano,
siento que tomas
mi vida
y mis esperanzas.
Cuando tus labios
se encuentran con los míos,
siento recorrerme
corrientes de emoción,
como ríos que avanzan
por el territorio
de mis pensamientos.
Tú eres mi mejor plan,
porque no importa
el tiempo
ni el lugar;
solo importa saber
que a mi lado estás.
Tener tu sonrisa
frente a mí
es la sensación
que siempre quiero percibir.
Quiero tenerte
en cada amanecer,
y contigo ver
la luz del sol
asomar
por la montaña
de mi imaginación.
Quiero amarte
con la esperanza
de que mi constancia
nunca deje de persistir.
Tú eres mi mejor plan,
porque has sabido
acompañar mi vida,
atesorar mis temores
y aquilatar mis virtudes.
Eres la compañía soñada,
porque tal vez
ya te había soñado,
y al abrir mis ojos
desperté
para contemplar
tu amanecer.
Eres, quizás,
la poesía
que inspira mi poesía,
porque conjugar contigo
el verbo amar
es descubrir
un nuevo significado
para la felicidad.
Y no permitir
que la mar
se lleve nuestros sentimientos.
Tú eres mi mejor plan,
porque estás aquí.
Y mientras estés,
no necesito imaginar
un destino mejor.