Entre ella y quien
solo se deja
dividir por ella
y por sí mismo
están los otros.
A veces
a uno de distancia.
Podría
hasta llamarse compañía.
La voz llega
hasta donde está,
ella,
a veces más allá.
Por un momento
quien recuerda el nombre.
Después sigue la noche.
La mañana siempre
tarda un poco más.
Ella viaja apretada
entre vientos
que no la tocan
y cae de pie
donde no estaba.
Entre ella y quien
queda lo que iba a decirse.
Quien habría creído que venía.
Tantas veces
y tan cerca
que casi.