Sebas 1987

¿ a quien le escribimos poemas ?

 

 

No sé nada del fuego.

No sé leer el reverso de los pájaros.

Guardo cosas del tiempo:

una sonrisa de mi abuela,

las guirnaldas del olvido,

las postales del amante,

los legados obstinados de las ratas,

las traiciones y los barcos,

las orillas y lo rentable de ser miserable.

 

¿Pero a quién le escribo poemas?

Si el corazón es un hotel de paso,

en donde me alquilo o me habito 

y desconfío de la astrología,

y de quien no suda cuando besa

y no llora cuando baila.

 

No sé nada del fuego.

Guardo las palabras

en la misma maleta donde empaco las sonrisas de mis abuelos,

los crepúsculos,

los llantos y tropiezos de mi niñez.

 

Y a veces me elevo como un papelito

y soy un testigo infame de las horas,

un árbol ciego,

una ventana que se cree rayo

o un rayo que se cree las mentiras de la tormenta.

 

 

¿Pero a quién le escribo poemas?

¿O palomas?

¿O mierdas?

Si el corazón es un hotel de paso en la inmensidad de este mundo hostil,

y me alquilo

o me deshabito y 

si he guardado todas las palabras

en la misma maleta donde empacué la mirada de un océano por estallar de mis abuelos.