Andrés DC

Correcciones...

Tú pusiste el punto.

Y yo, que nunca supe leer los finales,

quise convertirlo en coma

para que aún quedara algo después.

 

Le puse interrogaciones

a lo que no comprendía,

exclamaciones a cada descubrimiento

y puntos suspensivos

a lo que todavía necesitaba un tiempo.

 

Encerré entre paréntesis lo que me dolía,

puse entre comillas todo aquello 

que ya no podía creer

y taché tantas veces tu nombre

que acabé rompiendo el papel.

 

El punto nunca se movió de su sitio.

 

Pesaba como lo inevitable,

separando lo que había sido

de lo que podía haber sido.

 

Así que dejé todo como estaba

y, sin corregir nada,

cambié de página y seguí escribiendo.