¡Qué negación tan feroz, tan reveladora!...
Amar a alguien de verdad, día tras día durante cinco años y convertirse, de la noche a la mañana, en un muro de silencio infranqueable, sin siquiera despedirse, sin explicación alguna, ni una sola palabra.
¡Qué dolor tan violento, tan indecible!...
Amar a alguien de verdad día tras día durante cinco años y, de la noche a la mañana, encontrarse encerrada en la nada, como si aquellos cinco años nunca hubieran existido, y no reconocer ya a quien fue amado.