Porque en las noches en que estabas en mi alma reinaba la paz, mi mente descansaba y mi corazón mandaba.
El tiempo no importaba y los sueños eran la realidad, compartíamos alegrías y curabamos tristezas.
Como aquel delfín a pez globo, tu ausencia me consume y lastima pero no deja de gustarme.
No sé dónde estás ni con quién, aún así las conciencias siguen unidas, siento lo que sientes y siento que me pienses.
Y aunque el silencio me acompañe, llevo tu voz como memoria, un faro que no se apaga, un recuerdo que me da historia.