Sentite libre de darle tu impronta a mis palabras.
Dale alegría a las lágrimas que residen en mi coraza de cristal.
Aprovechá los sinuosos rumbos que la vida parece obsequiarnos
y apagá el estímulo de pensar a veces hasta de más.
Planeá entre tantísimos maniquíes de colores pálidos,
mientras sus sentidos parecen tartamudear.
Convidame una vez cada tanto, alguna memoria
y dame algún indicio, alguna señal;
para tener en claro el lugar donde estarás.