Tantos tontos suspiran rogándote un mimo.
Tantos astros astutos derriten tus guiños.
¿Cuántos catres conservan catervas astrales?
¿Dónde durmieron doncellas rumiando delantales?
No miras ya el mambo mancebo y mameluco,
Ni gritas supurando sátrapas de gargajos salinos,
Ni hay guarichas ni garbimbas agazapadas en los gazpachos,
Pues careces ya de axilas fétidas, fugaces y feroces felinos.
Mírame, momia, murmurar maldiciones malnacidas
Que botan bribonas verrugas, balastra y benjumeas,
Do diques disfrazan azares sahaguntos terráqueos
Y caen ígneos lirios de loros y topacios.
Engúlleme toda en el desespero dimanado de tus diantres,
Y pálpame el orgasmo patético de putas pitonas
Que arañan los vientres reventados de arar las gritonas
Ganas de lamentar mi muerte en tu salitre gigante.