Simplemente adoro
tus excepciones cósmicas.
Sé cómo hablarme de ti,
pero no sé buscarte en mí.
Mil palabras huyendo a kilómetros,
buscando entender
a un nuevo planeta
que no se hace notar
por la grandeza
de una estrella hermosa.
¿Cómo buscaría el llanto
de una mirada llena de ilusiones,
plasmadas en millones de colores
llamados esmeraldas?
Explotaría cada mina que exista
para encontrar un reemplazo
de la piedra preciosa rota,
forjada en el fondo del mundo.
No sería tu culpa
si me astillara los huesos
escarbando un reemplazo
para cubrir tu rostro hueco.
Si el tiempo no me da
lo que quiero,
yo moldearía un universo
para nuestros hablares.
Simplemente,
mis palabras se encuentran a kilómetros,
esperando un lagrimal.