Ven
apiádate de mí
se refugio con tus montañas
bosque perverso,
alegría ferviente.
Permíteme ser sombra
que acompaña
y ser la aurora de tus mañanas
Senda de rizos,
pienso dibujar un rayo de luz entre tus piernas
hasta caer rendido en tu espalda
y entonces en el desvarío
se revelará el enigma que se creó con tus cartas.
JM Silva