Un día cualquiera
Los versos fluyen,
mitigando un poco el correr de los días,
la agonía de esperar y esperar
y que nunca llegue el día.
A veces son melodiosos,
como una suave canción
que estruja el corazón;
otras veces, tan tristes,
que los ojos se nublan.
Y así pasan los días,
entre palabras y silencios,
entre la espera y el deseo
de que algo suceda.
Pero, al fin y al cabo,
los versos terminan en un hondo suspiro,
como quien mira hacia adelante
sin saber qué traerá el mañana.
Porque quizá,
en un día cualquiera,
sin anunciarse,
la espera termine
y aquello que tanto anhelamos
simplemente suceda.
Lilia Molina Fernández
#poetadeliciense