Lo atravesó el dolor,
lo dejó traspasar su piel y huesos,
lo empujó sin desprecio
hasta el palpitar de sus ventrículos.
Lo lloró como un rio
con sus únicos ojos.
Lo caminó en puntillas
sobre las ruinas frescas,
lo dejó buscar con reverencia
algún pedazo de recuerdo,
algún retazo de memoria,
alguna muestra de su tiempo.
Lo arrodilló en la soledad
con el viento barriendo
los últimos abrazos,
los últimos vestigios de sus libros,
de su taza de café, de su camisa.
Lo acomodó sin esfuerzo
en el silencio, con el peligro quieto,
y la esperanza apenas transitando
bajo la suela de sus zapatos.
….
Zza
Versos de mi autoría
7/10/2026
(A casi dos meses del terremoto)