Mi pena se volvió melancolía
haciendo del recuerdo un estandarte;
tratando inútilmente de olvidarte
pensando en tus caricias día a día.
Mis versos ya parecen letanía
buscando de sus letras extirparte;
logrando solamente recordarte
pensando que una vez tu fuiste mía.
Detrás de caja rosa está tu aroma
y cada amanecer es tu mirada;
y escucho en los arrullos de paloma
el timbre de tu voz apasionada;
¡y viendo que mi vida se desploma,
de mi alma, tu jamás serás borrada!
Autor: Aníbal Rodríguez.