Si algún día me recuerdas,
házmelo saber,
no esperes a que doblen las campas
y las lágrimas me sean indiferentes.
¿Qué hice tan mal que merezco
tanto silencio?
Mis labios dicen no importa, todo está bien,
pero se subleva el puñal que llevo
clavado en mis adentros y me dice
que sangran mis entrañas.
Ojalá pienses en mí alguna vez
mientras hojeas tu libro de instrucciones.