UN CIELO HERMOSO SIEMPRE ES UN RECURSO
Un hombre joven decidió
permanecer encerrado en su cuarto,
que era una habitación con baño,
lo que siempre ofrece bastantes ventajas en el caso
de que se quiera permanecer,
Desde allí podía contemplar los días y las noches,
por el momento ajeno a todo suceso turbulento,
funcionar solamente como espectador, incluso
los atardeceres más lejanos y sangrientos,
de un naranja más puro, podría saborear
pues su habitación quedaba justo en lo alto
del edificio, y por eso le llegarían
también los amaneceres, y, con amaneceres
y con atardeceres a su cita entrando puntuales,
ya nada resultaría en su vida tan corriente
o todo sufriría una transformación radical, Y por eso
también se sentía contento y en buena disposición
para prosperar en su actitud, y las víctimas
cotidianas no le harían su empeño olvidar.
No era un hombre culto, tampoco era un fanático.
No se asomaría salvo al amanecer y al crepúsculo
y a todas las novedades que, sin duda, aportaría el cielo.
La cama era un aliciente pero no quería abusar
de la persiana bajada y del sueño reparador
y en el baño disponía de un espejo.
Pensaba que sin alcohol, allí dentro, siempre
se encontraría al menos en estado de sobriedad.
Gaspar Jover Polo