Hoy he sido tocado por vientos de virtud,
vientos de amor, de bellezas universales.
Hoy, espléndidas criaturas del ancho mar,
dejaron sobre mi piel sonrisas de futuro.
Vi cómo la bondad se anidaba en mi cuerpo,
cómo, lasciva, lamía una a una mis vísceras.
Mis manos, antaño criminales, se detenían,
serenas mariposas, enamoradas, en el bien.
Hoy, Dios, ha llamado, sin piedad, a mi puerta,
sin piedad, han llamado, los ángeles benditos,
los arcángeles y santos han llegado hasta mí.
Hoy han golpeado, en mi puerta y han entrado,
en mi cuerpo, iluminado, las santas doloridas,
en mi sexo, las siemprevivas vírgenes de Dios.
(Del libro Al Sur de Europa; ed. Grupo Cero)