juan c.c

Ante los atrios, júzgame.

Ante los atrios, júzgame.

Júzgame, por favor,
sin juicio no hay perdón,
hay un abogado esperando por mi caso,
hoy estamos abajo, mañana tal vez arriba,
la vida y su sentido es repartirnos las heridas.
Toca la puerta de mi casa un bandido educado,
las consecuencias de mis actos no culpan a ninguno,
yo decido si abro, o cierro con llave y candado.
Júzgame, por favor,
sin juicio no hay perdón.

Redimirnos nosotros mismos
es no entender el significado,
la grieta está en que el calabozo,
solo lo abre quien está libre, y no el esclavizado,
si nosotros estamos adentro, Él está afuera…
¿Quién es el que abre?
Acepto con agrado la libertad que se me ofrece.
Júzgame, por favor,
sin juicio no hay perdón.