Si al final de la vida me acomete
con brutal violencia el desencanto
y en el puente de mando de mi barco
el estrago del miedo me persigue;
si al final me deslizo cual la sierpe
restregando la piel en el reproche
y el silencio inmutable de mi rostro
lo resguardo en el fondo de un estuche;
si a deshoras me veis rezar al cielo
con palabras de llanto desvalido
y mi cara arrugada se somete
al cristal incoloro del destino,
reponed el retrato a mi bolsillo
y buscad estos versos que ahora firmo.
JOSE ANTONIO GARCIA CALVO