A la luna le falta poco
muy poco para el plenilunio,
sin vergüenza alguna la luna me persigue
cubierta de velos
y de jirones de nubes.
Atávicamente la luna me posee
posee mi piel y mi cuerpo
me convida a ser
sacerdotisa suya,
con rituales antiguos
mana el agua de mi cabeza
a la punta de mis pies.
Profetizo entonces con mi lengua de plata
y digo como son mis sueños
y como me siento
cuando mi alma deambula en el astral
doblegando mi racionalidad
y mis ímpetus mistéricos.
La luna me revela fórmulas
hechizos que puedo soplar
con un poco de aire
y un poco de marea espumosa, tibia.
Conozco todos sus secretos
ella, algunos de los míos,
nunca me ha sido incompatible
ser mujer de día
y hechicera y sacerdotisa de noche.
Le sirvo a la luna
desde que existe mi conciencia,
por eso el insomnio
el cortisol alto
y las lamentaciones diurnas.
Como puedo ver el futuro
a veces veo lo que no me gusta,
e incierta me termino de un trago
todas las invocaciones
todos los ritos
todas las magias iracundas.
24/08/2026
OLLIN