racsonando

 — Mi casa es un cuenco...

 — Mi casa es un cuenco...

Mi casa es un cuenco,
y un cuento que se ahoga,
que se agrieta, que se mueve,
que se salva, que pregunta;

que ondea su bandera
con la saliva del invierno,
un vaso que se rompe
sobre la mesa del silencio.

Una silla que cojea
sobre el escapulario de los rezos;
una cortina que se niega
a revelar su fiel secreto.

Un libro sin páginas
que implora con su polvo
los salves para el cielo;
una radio \"malparida\"
que transmite ecos rotos,
botones encendidos
de necios y devotos.

Un techo que respira
entre crayones de cemento,
un piso que se hunde
sin amarras y sin remos.

¡Sí, mi casa huele a huero!
¡Sí, mi casa huele a huero!

Y sus muros tienen marcas
que desangra el novelero;
mi casa tiene llagas,
mi casa tiene llagas
en su patio de recreo.

Una olla vacía
que hierve solo humo;
un patio sin hoguera
que conversa con su duelo.

Es un cordel recién cortado
por las tijeras del tiempo;
un cuenco que recoge
las migajas del recuerdo.

Versos que entran,
sombras que no salen;
palabras que se oxidan
en los retazos del invierno.

A veces guarda luces,
otras, cenizas y ecos;
a veces canta bajito,
otras, se quiebra por dentro.

¡Y un cuenco sin fondo
donde la palabra se hace fuego!

Mi casa es un cuenco...

Un cuento que se cuenta
con el lápiz de mis versos.

 

 

Racsonando Ando / Oscar Arley Noreña Ríos