Silencio y Letra
El arte de soltar
Te amo en la distancia de los días
quietos,
con un amor profundo que no exige
nada,
como el árbol que guarda el viento
en sus ramas
sabiendo que la brisa siempre es de
bajada.
Fuiste el sol más claro, mi norte y mi
abrigo,
la herida más dulce que el alma
guardó;
hoy no culpo al tiempo, ni al destino
esquivo,
comprendo que el río cambió de
dirección.
Me quedo con todo lo que fue
bendito,
con la luz que intacta en mi pecho
quedó,
pues amarte tanto me enseñó el
secreto:
que el amor más puro sana en el
adiós.
No hay rabia en mis ojos, ni amargo
reproche,
solo una calma que empieza a
brotar.
Te bendigo libre, bajo cualquier
noche,
mientras yo, sola y en silencio,
vuelvo a caminar.
Silencio y Letra.