José Luis Barrientos León

Recuento de la hoguera

 

Te estoy besando con los ojos abiertos,

con los ojos cerrados, con la punta de los dedos,

te beso cuando no estás y me duele la memoria.

Es una condena esta manera de buscarte,

un delito que cometemos a oscuras

y que nos deja marcados para siempre, como una cicatriz.

 

A veces no hace falta que la boca se mueva.

Nos miramos y ya nos estamos desnudando,

ya nos estamos quemando vivos en el silencio.

Hay un pacto secreto entre tu alma y la mía,

algo prohibido, algo secreto y hermoso

que no se lo contamos a nadie porque es lo único verdadero.

 

Me arrastras. Me quitas el sentido y el juicio.

Me dejas tirado en la cama con un dolor que quema,

con el cuerpo lleno de fantasmas y de sueños rotos

que andan por el cuarto buscando tu ropa.

 

Te beso en el olvido, te beso con rabia,

porque este amor no es para salvarnos,

es para hundirnos juntos y bendecir el fuego.