Te estoy besando con los ojos abiertos,
con los ojos cerrados, con la punta de los dedos,
te beso cuando no estás y me duele la memoria.
Es una condena esta manera de buscarte,
un delito que cometemos a oscuras
y que nos deja marcados para siempre, como una cicatriz.
A veces no hace falta que la boca se mueva.
Nos miramos y ya nos estamos desnudando,
ya nos estamos quemando vivos en el silencio.
Hay un pacto secreto entre tu alma y la mía,
algo prohibido, algo secreto y hermoso
que no se lo contamos a nadie porque es lo único verdadero.
Me arrastras. Me quitas el sentido y el juicio.
Me dejas tirado en la cama con un dolor que quema,
con el cuerpo lleno de fantasmas y de sueños rotos
que andan por el cuarto buscando tu ropa.
Te beso en el olvido, te beso con rabia,
porque este amor no es para salvarnos,
es para hundirnos juntos y bendecir el fuego.