Tus labios llevan un recuerdo,
que no se borra y me acuerdo;
cuánto disfrutamos el tiempo,
juntos éramos un solo tempo.
Cómo bailábamos, éramos uno;
la pista nos robábamos, desayuno;
pues te besaba en las mañanas,
con tu pasión de mí te apoderabas.
Eres una novia tan preciosa;
eres una rosa tan majestuosa;
eres una canción tan rítmica;
eres una gran ola tan sísmica.
Pues inundas mi pequeño corazón,
con esa exquisita pasión;
eres como una grandiosa reina,
me conquistas tan divina.
Autor: Samuel Fuentes