Hay una puerta al fondo de mi vida,
sin un solo aldabón,
que abre su sombra sobre el corazón,
guardando el eco de mi voz dormida.
La he visto cuando el sueño me desvela,
y su fulgor presencio:
resplandor antiguo rompe el silencio,
como una cicatriz sobre la tela.
No sé si al otro lado me esperaba
mi perdido testigo,
el muchacho que soñaba conmigo,
cuando la vida apenas comenzaba.
Mas cuando cruce el umbral que me nombra,
sin triste despedida,
tal vez descubra mi verdad perdida:
que mi sombra nació de aquella sombra.
JUSTO ALDÚ © derechos reservados 2026