No tengo miedo a la muerte,
si a una grave enfermedad.
Me asusta la soledad.
He sido un hombre con suerte.
He podido soportar
los difíciles momentos
e inefables sufrimientos
que he tenido que afrontar.
Cerca ya mi despedida,
me enorgullece pensar
que he conseguido evitar
ser un reo de mi vida.
A cada paso que doy,
reafirmo lo que he sentido:
no me pesa lo sufrido
por ser el hombre que soy.
Me iré con el alma en calma,
sin peso en el corazón,
que he vivido con razón
y con la frente muy alta.
Classman