Oh, Urabá, donde el sol despierta,
los ríos cantan, entre verdes lienzos,
la brisa suave, cual dulce puerta,
abraza la tierra, en cálidos besos.
Las guardianas, montañas del cielo,
susurran secretos, de antaño olvidados,
mientras el murmullo del agua en su vuelo
teje historias, de ensueños encantados.
Oh, tierra fértil de amores y anhelos,
donde el cacao abraza, la piel del suelo,
El canto del ave resuena en los cielos,
en tus brazos hallo, mi más puro anhelo.
Así, en tu esencia, mi alma se siente,
como flor, que se abre a la luz del día;
Urabá, mi hogar, mi amor permanente,
en ti hallo la paz y la alegría.
JOSÉ EL POETA.