Viene mi niña morena
con su bonita sonrisa
que eclipsa a la luna
y al lucero del alba.
Un beso suyo es vitamina
para una coplilla,
mientras un escalofrío
recorre mi cuerpo.
Vuelo en el cielo sin rumbo
con un subidón del carajo,
creado por hormiguitas
que producen cosquillitas,
cuando nos abrazamos
y nos perdemos solos
en nuestro mundo.
Comencemos esta aventura
los dos, mi morena.