Si observamos a una persona realmente feliz, la encontraremos disfrutando de aquello que le satisface, educando a su hijo, sembrando dalias en su jardín, o en busca de huevos de dinosaurio en el desierto de Gobi. No buscará la felicidad como si se tratara de un botón que ha rodado bajo el radiador. No luchará por ella como un fin en sí mismo. Se habrá dado cuenta que es feliz en el curso de vivir plenamente la vida las veinticuatro horas del día. \"La esperanza significa ante todo, pensar que las personas son responsables y protagonistas de sus actos, por lo que se comprometen de forma activa, a alcanzar los fines deseados\".