AMOR, el senescal invisible que dirige las contiendas en mi vida, es el despiadado remordimiento. Desde el alcázar clandestino donde guerreo contra la hipocresía, una desgarradora inquietud provocan en mí, en la noche protectora, sus inquisidores: la desazón y el miedo. Son magistrados que, en juicio de fe nocturno, me acusan de los delitos escondidos en el tiempo. Culpas de amor, sobornos a la ternura, impiedad al sentimiento del corazón mal herido, son cargos irrefutables que mi conciencia, como la luz titubeante de un farol, ha encendido
JOSE ANTONIO GARCIA CALVO
Tarazona 11 de febrero de 2020.
Texto corregido en Tarazona a
02 de octubre de 2026