Luis Barreda Morán

Los Besos Que Se Quedaron En El Silencio

Los besos que quedaron en el silencio

Hubo besos que nacieron antes de los labios,
besos que caminaron hacia ti
sin encontrar jamás la puerta de tu boca.

Los llevé escondidos bajo la lengua,
como pequeñas llamas,
como secretos que ardían despacio
cada vez que pronunciabas mi nombre.

Algunos tenían la dulzura de la tarde,
otros venían cargados de tormenta;
unos querían quedarse en tu frente
como una caricia interminable,
otros buscaban tu cuello,
la sombra tibia donde el deseo
aprende a decir su nombre.

Pero ninguno llegó.

Y, sin embargo,
qué extraña manera de existir tuvieron:
vivieron en mis ojos cuando te miraba,
en mis manos cuando deseaban encontrarte,
en ese instante suspendido
en que estuvimos tan cerca
que hasta el silencio parecía besarnos.

Hubo uno que guardé para tu llegada,
otro para cuando te marcharas,
y muchos que dejé flotando en el aire
cuando te alejabas sin saber
que detrás de ti
quedaba mi boca llena de despedidas.

A veces pienso que los besos también envejecen.
Se quedan quietos en algún rincón de la memoria,
pierden el calor de los labios
pero conservan intacta
la sed que los hizo nacer.

Por eso no los busco ya.

Los dejo dormir dentro de mí,
como flores que jamás conocieron la primavera,
como cartas que nunca encontraron destinatario.

Y si algún día el recuerdo vuelve a llamarte,
si alguna noche mi nombre cruza tu pensamiento,
quizá sientas sobre la piel
algo leve, casi invisible.

No será el viento.

Será uno de aquellos besos
que nunca llegaron a tus labios
y que, cansados de esperar,
aprendieron a vivir
solamente en mi memoria.

—Luis Barreda/LAB
Montrose, California, EUA 
Noviembre, 2020
Género: poesía lírica 
Forma: verso libre