Tu silueta,
ajena a la mia,
Tu belleza,
Tan inmensa a tu locura.
La delgadez de tu torso,
Qué cuando lo toco vibra a cuando tocó la guitarra.
Mis ojos,
Condenados a contemplar tu dureza conmigo.
Mis lágrimas,
Donde se puede ver tu rostro reflejado en ellas.