Me desperté tarde
en algo que no avisa.
El espejo no dijo nada,
pero supe.
Algo en mí
ya no estaba donde ayer.
Los días se movían
sin pedirme permiso,
como si me atravesaran.
Antes era distinto.
Había verde en las cosas
y las cosas respondían.
Ahora todo tiene
una distancia leve,
como si nada me reconociera del todo.
Camino
y algo se queda atrás,
sin que pueda recogerlo.
No lo veo,
pero lo siento desprenderse.
A veces intento detenerlo
con la mirada,
con la memoria,
con el deseo de que no avance.
Pero sigue.
Sin prisa,
sin pausa,
sin mirar.
Y lo extraño es esto:
que no lo escucho irse,
pero lo noto
en todo lo que ya no vuelve.
Hay estaciones dentro de mí
que no regresan.
Y, aun así, sigo aquí,
mirando cómo todo cambia
sin pedirme permiso.
NM de la Rosa
(México)
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