LO QUE ESTÁ EN TUS MANOS
Distinge lo que controlas y lo que no. Vive tu verdad, no la ajena.
Distinge lo que está bajo tu control y lo que no:
lo que piensas, eliges, sientes y haces… eso es tuyo.
Lo que digan, hagan o decidan los demás… no te pertenece.
No gastes tu fuerza en lo que no puedes mover:
ponla en la senda que tú recorres.
No te preocupes por lo que piensen o hagan los demás:
su mirada es su mundo, no el tuyo.
Si vives fiel, no necesitas justificar tu paso.
Lo que pasa, se va. Tú permaneces.
Las opiniones ajenas son solo juicios, no tu realidad.
Miden con su vara, no con tu verdad.
Tú sabes quién eres. Eso basta.
No asumas responsabilidad por lo que sienten o decidan otros.
Cada quien carga su propia senda.
Amar no es cargar lo que les toca a ellos.
Respetar su libertad empieza por no ocupar su lugar.
Vive según tu razón y tu virtud, no según expectativas ajenas.
Tu vida no es espectáculo: es verdad.
Constrúyela para ti, no para que la aplaudan.
Lo que te hace fiel, te hace libre.
Y eso, nadie te lo puede quitar.
@ NOAH SUBIN
4 OCT. 26
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