En la sombra de tu piel no busco claridad,
no me preocupa haberte amado con frenesí,
porque llenaste mi universo con un “te amo”,
por ti fue creado el fuego sagrado del amor,
no existen en este mundo ojos como los tuyos.
Aunque el destino se nos volvió imposible,
te extraño con el alma, pasión de mis pasiones;
sé que a pesar de todo no podremos olvidarnos,
yo, ebrio de deseo, me consumo por tu calor,
ya no busques en vano, sanar la distancia.
No me quejo de tu silenciosa ausencia,
porque te llevo latiendo dentro de mi pecho;
tu recuerdo enciende la música de mi corazón,
aunque abrazado a la nostalgia no te soltaré
eterna amiga y compañera de mis añoranzas.