Catalinaa

Rascar costras

Costra que rasco,

una y otra vez.

Costra que saco,

hasta que sangra mi piel.

 

Me duele el pecho

y me sujeto los intestinos.

Es tan gráfico,

un dolor tan mezquino.

 

No quiero saber nada

de las montañas

ni de lo que sea que haya

en sus entrañas.

 

Me arden los ojos

se me enardecen

todos los sentidos,

y mi mente se ennublece.

 

¡No tiene sentido!

¡Tú estás conmigo!

Pero me obsesiono,

como si yo hubiese perdido.

 

Y me rasco la costra 

una y otra vez

y es que me pica 

como nunca la insensatez.

 

Que se vaya de tus barrios,

que me deje en paz,

que olvide tus fotos,

apaga la interfaz.

 

¡Apaga la interfaz, te lo pido!

¡Que deje tus fotos y tus barrios!

¡Aunque sé que estás conmigo!

Que me duele hasta el fondo

este visceral precipicio.

 

Respirando cuatro, siete y ocho,

mientras me curo las heridas

que abro yo sola

y lo intento, me depuro.