Como la hormiga,
que, tenaz y persistente,
insiste hasta lograr su objetivo;
o el renacuajo,
que enfrenta su propia transformación
hasta llegar a rana o sapo.
Como la lluvia,
que asciende del río
para volver a él;
o la vida,
que no es sin llegar a la muerte.
Si por insistencia, transformación,
origen y retorno,
se habita lo que realmente se es...
Y lo que realmente se es
es energía que toma forma en la materia,
y en el carbono encuentra
un pilar necesario y esencial de la vida.
¿Es el carbono,
por ser parte vital de cuanto vive,
el origen, la razón y el motor
de nuestra existencia?
¿De la interacción universal,
de su causa,
su razón y su motivo?
Si esto es así,
si nada nace de la nada
y nada deja de ser,
por orden natural, por descendencia y origen,
al igual que la gota de lluvia
que, en su último suspiro,
se funde con el mar...
toda energía que habita la vida,
a su eterna presencia
habrá de volver.