Lancemos todos los buenos
un grito unánime: ¡Basta!
De la orgía de las bombas
y el horror de las metrallas;
de la inquina inentendible
de la raza ayer ajada.
Hay escombro sobre escombro,
sombra y duelo en las miradas;
y en medio, así impertérrita,
va la Muerte, que en su marcha
maquinal, potente y fría
siembra tragedia y desgracia.
Blandamos por esas madres,
por esos niños sin ansias,
la oriflama de la paz
blanca y pura, pura y blanca,
¡que hay escombro sobre escombro,
sombra y duelo en las miradas!
Veamos cómo regocíjase
desde su alcázar el águila;
mientras, triste, la paloma
en su vuelo sobre Gaza
resignada se lamenta:
\"No han aprendido nada...\"