Alberto Escobar

Mermelada

 


Hay, entre tu piel
y la mía, una gelatina,
una mermelada
que te pega a mí, 
pajarillo sin dueño
al que le pesan 
unas alas marcadas.
Lloras el presidio, 
mensajes de guásap,
acompaño tu drama, 
mi amor te escuece
como a editor una errata; 
tu príncipe azul 
no es tan azul, descubres
en su cara mi cara,  
que su traje de húsar 
es mero atrezo, 
que es de carne y hueso
y no de porcelana,
y sin dinero. 
Lloras, lloraste esta mañana
—me confiesas—,
y sigues llorando; me alejo
para dar espacio
a tus lágrimas; espero 
a que el aguacero amaine, 
me llego hasta tu casa, 
te arropo con mis palabras,
te hago dormir en mis brazos,
callada, en calma, 
me espero a que te despiertes, 
y me cuentas...