QUÉ HERMOSO, QUÉ DELICADO
Qué hermoso resulta ver una casa de campo
cuando cesa de tener actividad, y eso se nota
en que, aparte de mantener las ventanas y la puerta
cerradas desde hace tiempo, puede que años,
la balsa o piscina está seca
y llena en el fondo de tierra o de barro,
y qué perfección en la tapia del huerto
ligeramente perdida en lo alto.
Y en las hoces del tiempo
saliendo y entrando, saliendo y entrando
y en ya nadie que se acuerde
y que nos venga a visitar.
Y qué delicado espectáculo
el de lo que ya ha sido, pero
no ha dejado aún de ser.
Gaspar Jover Polo