Eduardo Villacal (seudónimo)

Un pedazo de sombra

Un pedazo de sombra menos cuarto
me sigue desde antes de la espalda.

Me nace abajo como una planta negra.
Se quiebra en las esquinas, en los cordones, en las paredes:
hace de las cosas su medida.

Quise dejarla tantas veces,
más de cuatro, casi tres,
en la puerta de un domingo 
que no daba a ningún lunes.

Pero viene desde atrás del día.
Desde más atrás, acaso,
cuando alguien dijo alguien
y ya faltaba algo.

La luz no la toca, la piensa
como si quisiera
saber cuánto me falta
para ser del todo oscuridad.

Sin cuerpo, si se estira por la tarde
o desaparece al mediodía,
hace como que llega.

Pero ella no:
ella
sigue llegando nunca.