La vida es una hebra
pende del azar
y con auge la abisma.
Al ascender
por la margen del ser,
¿qué divisa?...
El lejano horizonte
con un guion
impredecible.
Sin nada que la guie
tropieza mil veces
con una maraña.
El destino pospone,
desenhebra la vida
y traza la última palabra.