Volverán las oscuras avecillas,
sin nidos ni balcón para colgar.
Tu hermosura y mi dicha,
un telar de sedas,
palabras que cursis se enredan...
No tenemos nombres puestos,
unidos nuestros cuerpos.
Volverá de la música un gemido,
en tu grito, el placer apagar.
Sabes absorta, dolorosa
que el fuego que te he dado...
¡Otro solo en ti lo apagará!
Jaher