La Cerillera

La cerilla

Hoy enciendo un fósforo,

como un acto de revolucionario exhibicionismo.

Es mi ego henchido

en una mañana gris de domingo.

 

Mientras arde, efímero,

juego con las letras enredadas en mis pestañas.

Una constructora de nadas,

mientras los segundos marchan bien acompasados.

 

No hay tiempo, me digo.

Y el sol velado arrulla las pecas de mi cara.

 

No hay sueños, me miento.

Y los pájaros en mi vientre revolotean cansados.

 

De golpe, silencio.

El instante se ha marchado

con estas palabras que se lleva el tiempo.