Quisiera ser el destino de los ojos que valen la pena mirar,
atravesar el umbral de esa puerta que me espera,
navegar sin fin y sin condena hasta el puerto del susurro,
pies desnudos sobre la arena,
el sonido de una ballena sobre un fondo azul.
Tomar tu mano fría
y con mis huesos encender el fuego de tu alma,
quebrar la copa que acompaña al destino feliz,
quitar de mí la miseria y la inseguridad,
arrastrar conmigo la nobleza.
Dar un paso con certeza hasta encontrarte,
tan distante de aquello que no hemos sido,
dar un brinco hacia lo desconocido
y allí decirte con temblor:
mi cielo es estar despierto con tu risa diciéndome \"aquí estoy\",
y que el viento que sopla no ponga tus cabellos donde está mi pasión,
si es que con ella me darás los besos
para nunca más pensar en un adiós.