En este lecho concibo
la poesía en mil maneras
cuando antes, estando vivo
no la encontré ni si quiera.
Ya este tiempo se me ha ido
lo perdí, estando a esperas
de una musa que quisiera
inspirarme en mis escritos.
Tanto el tiempo se ha perdido
como perdida la vida
intentando hacer poesía
cuando hay tanto por decirlo.
Recuerdo pasar las horas
con la mirada perdida
esperando que las rimas
me dieran su luz y sombra.
Escribiendo frases sueltas
y palabras escondidas
intentando hacer poemas
que llenaban papeleras.
Hoy en mi lecho de muerte
la que pierdo, es la vida
y recuerdo esos días
que perdí y que no vuelven.
Hoy que el tiempo se me acaba
como el sol en las vitrinas
me marcho, con la agonía
de no poder ver el mañana.
Quedarán en esta cama
hojas sueltas de poesía
y la pluma con su tinta
en el suelo, derrramada.
Quedarán en la ventana
siluetas de cortinas
y la vela que ilumina
mañana, estará apagada.
¡No me abandones poesía
no me dejes donde vaya
pues aún muerto, escribiría
desde el cielo mis palabras¡
Ya los ojos se me cierran
ya la boca se me calla
y las manos que temblaban
ahora están medio dormidas.
Se quedaron en el suelo
esas hojas olvidadas
una vida que se acaba
un poeta que se ha muerto.
Mañana seré recuerdo
en alguna estantería
otro nombre como cientos
otro mas, que no escribía.
Se marcharon los momentos
y ocasiones de escribir,
porque perdí tanto tiempo
sin saber, lo que decir.
Ahora escribo en el cielo
y mis letras son del viento
la razón que hay que seguir
para olvidar, que estoy muerto.
¡No me abandones poesía
no me dejes, que sin ti
ni el cielo me hará feliz
ni si quiera el firmamento¡
ASÍ TERMINA ESTE CUENTO
SU MORALEJA, ES AL FIN
QUE EL POETA HA DE ESCRIBIR
SI NO LO HACE, ESTÁ MUERTO.
QUE EL QUE ESPERA NADA HACE
Y EL QUE SUEÑA Y NO LO ESCRIBE
IGUAL QUE EN LETRAS SE NACE
ENTRE LETRAS SE TERMINE
POR QUERER SER OLVIDADO,
EL POETA ES UN LEGADO
ES UN DON Y UN TRASFERIR
A LOS DEMÁS, Y ES SOLO UN PASO
SI SE OLVIDA DE ESCRIBIR.